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Lo que debe saber acerca del radón

By: 
Rob Fanjoy
Issue Date: 
April, 2007

El radón es sumamente tóxico, es un gas que se produce de manera natural por la descomposición del radio subterráneo. Cuando el radón se filtra en una vivienda—normalmente a través de las grietas o huecos en los cimientos de una vivienda—puede tener un efecto devastador en los habitantes.

Mientras que la gente que vive en viviendas con niveles altos de radón no muestra síntomas inmediatos, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA) calcula que el gas provoca casi 21.000 muertes por cáncer del pulmón al año. Sin embargo, la buena noticia para los contratistas es que las nuevas técnicas de construcción resistentes al radón son fáciles y económicas de emplear, y comercializar estos servicios puede aumentar sus ganancias.

Es casi imposible predecir dónde existirá un problema con radón antes de construir una vivienda. Desde luego, hay bolsas con altas concentraciones de radón en zonas residenciales en todo el país, pero en muchas ocasiones una vivienda construida justo al lado de una vivienda sin problemas de radón, tendrá altas concentraciones.

“Es difícil predecir dónde ocurrirá un problema con radón”, dice Jeff Twitchell, cofundador y vicepresidente de Air & Water Quality Inc. en Freemont, Maine. “Lo mejor que un contratista puede hacer es incorporar la construcción resistente al radón desde el principio. Después, cuando se termine la construcción y se hagan las pruebas de radón en la vivienda, se puede instalar un sistema de mitigación mucho más fácil y más económico”.

Técnicas sencillas
Aunque las técnicas pueden variar para los diferentes cimientos y necesidades del sitio, los elementos básicos de la construcción resistente al radón son:
  • Capa permeable al gas: Típicamente, una capa de piedra de 4 pulgadas colocada debajo de la placa de cimentación permite que el gas se mueva libremente y evita que se concentre en bolsas debajo de los cimientos.
  • Láminas de plástico: Al colocarse sobre la grava y debajo de la placa, pueden impedir que el gas entre a la vivienda.
  • Sellado y calafateado: Selle todas las grietas, huecos y aberturas en el piso de la cimentación de concreto con sellador/masilla de calafateo.
  • Tubería de ventilación: Una tubería de PVC de 3 ó 4 pulgadas que vaya de la capa permeable al gas a través de la casa y hasta el techo puede ventilar el radón sin peligro.
  • Caja de empalme: Si las pruebas muestran niveles altos de radón, instale la caja cerca del ventilador eléctrico.

Twitchell afirma que los primeros tres puntos aislarán la vivienda contra los gases del suelo y una vez terminada ésta, la prueba de radón determinará si los últimos dos puntos son necesarios. Pero advierte que los contratistas deben estar preparados para emplear las cinco técnicas desde el inicio. “Todavía veo a contratistas preparar el lado inferior de las placas, pero no instalan una tubería o diseñan un compartimiento para que la tubería ventile a través de la edificación”, dice Twitchell. “Recomiendo que los contratistas preparen también el lado superior de la placa—simplemente lo hace más fácil y más rentable para el propietario de la vivienda”.

La EPA calcula que cuesta aproximadamente $350 a $500 incorporar técnicas de resistencia al radón desde el inicio, mientras que la readaptación de un sistema de mitigación puede costar de $800 a $2.500, un ahorro de 128 a 400 por ciento.

Recuerde
Existen varias condiciones del sitio que pueden afectar la forma de incorporar las técnicas de mitigación de radón. Por ejemplo, en climas fríos donde las tuberías de ventilación pueden quedar expuestas (si necesita correr la tubería por fuera de la edificación en lugar de por dentro de la vivienda y el techo), la condensación en las tuberías puede congelarse y bloquear la ventilación. Twitchell recomienda aislar la tubería o sencillamente garantizar que se usa el tamaño correcto desde el inicio: típicamente una tubería de 4 pulgadas de diámetro.

En la construcción del espacio de acceso subterráneo de poca altura, Twitchell aconseja colocar una capa fina (una capa delgada de cemento) o una lámina plástica gruesa retardadora de incendios en el suelo del espacio de acceso subterráneo de poca altura. Ambas técnicas requieren sellado alrededor de los bordes, y Twitchell hace hincapié en que el sellado por sí solo no detendrá al radón; sólo lo hace más fácil de aislar y ventilar hacia el exterior.

En las áreas designadas como áreas altas en radón, se deben tomar consideraciones especiales para tratar el agua de pozo. Estos son problemas que el constructor no puede tratar con ciertas técnicas de construcción pero existen tratamientos sencillos de agua disponibles. Sin embargo, dichas áreas necesitan ventilación, de modo que es importante realizar pruebas de radón al agua antes de terminar la construcción.

Para mayor información acerca del radón y la construcción resistente al radón, visite:

Estadísticas del radón
  • Según un estudio nacional sobre el radón realizado en 1991, el nivel promedio de radón en el interior es de casi 1,3 pico curios por litro (pCi/L). El nivel promedio exterior es de 0,4 pCi/L. La mitigación se recomienda para cualquier nivel mayor a 4 pCi/L.
  • El mismo estudio encontró que el 11,7 por ciento de las viviendas individuales unifamiliares construidas en la Zona 1 (viviendas con alto potencial de radón) durante el 2001 incorporaron características de reducción del radón, lo que se traduce en 30.000 viviendas. Hasta el 2001, el total acumulativo de viviendas construidas con técnicas de resistencia al radón en esa zona desde 1990 es mayor a 600.000
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